jueves, 1 de diciembre de 2011

Síntomas

Yo me acuerdo de cuando era niño y mi papa o mis tíos, se ponían a ver algún partido de fut bol todos entusiasmados, de pronto a los quince minutos, ya estaban ronque y ronque. No importaba si era una final o que hubieran estado toda la semana planeando la carne asada, para tan digna ocasión caían como troncos.

Hoy en día creo que ya los alcance. Cuando llego a mi casa que es particular, después de comer checo el Facebook, hago uno que otro atinado comentario en el muro del Hox o de Mr Olague y demás amigos y me pongo a ver la tele.

No importa si Gideon o Horatio Cain, el modelo de ropa más cotizado de Miami, están hechos bolas tratando de resolver asesinatos, me caigo de sueño. De vez en cuando, entre pestañeo y pestañeo, alcanzo a deducir quien es el asesino, pero casi nunca tengo chance de ver si mi corazonada era la correcta, me gana el sueño.

No sé si a algunas de las personas que leen este blog les pase igual, sospecho de tres, pero es definitivo, que esto de quedarse dormido viendo la tele, es síntoma de vejes.

3 comentarios:

  1. Sí, ya llegaste a la edad de la que no te gusta hablar...

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  2. jajjajajajjaja!!
    Pensé que no serías capaz de reconocerlo, jajjaja!
    Pero cuando reconoces lo malo que te sucede tons si, si está llegando la vejez.
    je!!

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Yo no soy mamón, pon lo que quieras.