miércoles, 28 de octubre de 2009

Comiendo

Unos años antes de ingresar o ser miembro del popular gremio de hombres casados, tenía una novia que entre otras cosas que sabía hacer muy bien, estaba cocinar.

Era una estrella de las cacerolas, sabia preparar desde el pavo relleno hasta un par de huevos revueltos, la gracia le venía de familia pero de la familia paterna que era una familia, entre comillas, que de bien se fue a mal. Tenía dos tías solteronas de más de 50 años que eran también unas másteres en el arte culinario.

Las tías tenían una casa a la orilla de la playa, que daba envidia que estuviera en la playa, la casa en si era bastante vieja y de mal gusto en su fachada pero amplia. Un sábado se les ocurrió a las tías, invitarnos a comer, nos prepararon pato cantones, arroz chino y unos postres que incluían pie de queso con fresas que no tenía madre, es claro con café Andrade buenísimo.

Pero bueno, La Cachetona que asi la llamaba yo -una mezcla de Angelina Jolie y Frida Kahlo- era muy buena en la cocina, solía de vez en cuando invitarme a comer y como sus papas nunca estaban y el hermano se la pasaba en la calle, pues seguido comiamos solos en su casa. Lo mejor eran los postres, tanto el comestible como el que le seguía… por eso me acuerdo mucho de ella, era buenísima en la cocina, en la sala, en el comedor, en la terraza, en la alberca, en la playa y hasta en la cochera.

3 comentarios:

  1. una mujer buena en la cochera.....
    es buena para el futbilito...
    o el fut beis, y para el basquet...
    jejejej
    pero entiendo de antemano que era buena pa todo juas juas.

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  2. Teniendo dos tias de 50 años solteras.. Supongo, era muy coquilluda.

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